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miércoles, 21 de julio de 2010

Una reflexión (microrrelato)




Las montañas iban formando un paisaje de dioses altivos, sentados en sus tronos, bajo un cielo azul. El coche recorría la serpenteante carretera que ascendía hasta el pueblo más alto, aquel en el que las nubes quedaban siempre por debajo, ocultando el valle, en las tardes de otoño. Las cumbres aparecían y desparecían al son de la música que sonaba en el cd y a lo lejos, un águila planeaba en el cielo, como protegiendo el valle.

La pareja se detuvo junto a un mirador que había servido durante muchos años para que todos los viajeros que pasaban por allí contemplaran el pueblo y el pantano, diminutos; la torre de la iglesia apenas se levantaba del suelo, y la casa del siglo XV, que exhibían orgullosos los vecinos, parecía una mota de polvo, desde esa altura.

Pero ahí estaban las montañas, acariciando el cielo, desde tiempos inmemoriales y la brisa acariciaba los rostros de la pareja, que sonreía, ajenos los dos a lo que no perteneciera a ese paisaje, sin pensar en lo cotidiano, sin querer recordar las cosas que les separaban. No podían pensar, ¿o sí? Quizá no querían escuchar sus propios pensamientos, y los ensordecían con los sonidos de los pájaros. Y aquella fue la última vez que vieron juntos ese valle rodeado de gigantes de piedras escarpadas.

4 comentarios:

Simonetta Vespucci dijo...

Es hermoso y triste,el valle y su belleza inmortal,los amantes y su fugacidad,fundidos todos en un instante mágico,principio y fin de algo,misterioso paisaje interior y exterior..
Esta noche parece todo de un romanticismo "borrascoso",
un abrazo...

Alan Brian dijo...

El azar -y Altan- me han traido hasta aquí, tendré el placer de disfrutarles en las fiestas patronales, probablemente recuerde que estuve aquí, te felicito por el blog y ante todo la forma que te expresas, con gente así es con la que me encantaría relacionarme y crear un mundo diferente entre todos, recibe mis saludos...

Raven dijo...

Las montañas viven tantos años...y nosotros tan pocos. Y encima invertimos toda nuestra alegría en "instantes" ...a veces incluso se enfada uno y clama por lo injusto que es todo.

Selene dijo...

Muchas gracias a los tres por los comentarios.
Hay tantos momentos que se recuerdan de una historia que ha muerto para siempre. El pasado es eso, solo pasado, ahí debe quedar, para no volver a caminar por el mismo sendero que se recorrió una vez.