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domingo, 13 de noviembre de 2016

Tiempo (poema)






El tiempo desdibuja tu rostro
y los dolores de tus padres
se convierten en propios...
como un día ellos sufrieron por ti,
por cada lágrima derramada.
Te caías y una mano te ayudaba
para que levantarte fuera más fácil.
No lo ves venir...



Amalia N. Sánchez

domingo, 15 de mayo de 2016

Elena (Poema)




Nunca un regalo pudo hacerme más feliz
que cuando llegaste a revolucionar mi vida.
Siendo tú la pequeña,
me enseñaste a compartir las muñecas y los sueños.
Encontré una confidente,
nos convertimos en cómplices de muchas cosas
y crecimos juntas,
compartiendo habitación y juegos.
Discutiendo o riéndonos,
siempre has estado en mi corazón.
Un espíritu generoso
y un ingenio que yo no tengo;
así eres tú,
más sabia que yo muchas veces
y siempre desprendes una luz
que alegra mi vida.
Fuerte en tu interior
y delicada en apariencia,
conservas el germen de la sonrisa,
como un premio que nos regalas,
generosamente,
a cuantos te queremos.
Nadie podrá robarte
las respuestas ingeniosas,
ni el buen humor,
que es el faro de quienes necesitamos tu luz.
Sin ti, mis días habrían sido tan tristes...
Nunca un regalo ha sido mejor
que tener el premio de ser tu hermana.


Amalia N. Sánchez 

viernes, 13 de noviembre de 2015

Orillas (poema)




Los sueños del amor
se mecen en tus besos;
en los susurros,
que traen tu voz cálida
y me encierran en tus ojos. 
Te hallas en mi universo, 
en el templo de mi mente, 
habitante de mi todo...
Envuelta en tus abrazos, 
o distante, 
esperando tu vuelta, 
desde un balcón, 
contemplo mi pasado
como un camino
que me llevó a ti.
Me llamas desde tu orilla 
sin necesidad de pronunciar palabra
y me encadenas a tus ojos; 
persigo tu pensamiento, 
atrapándolo en mis redes.
Tan lejos, tan cerca, 
soñando con los abrazos, 
con tu aliento en mi cuello
y las estrellas precipitándose 
desde el cielo.



Amalia N Sánchez

miércoles, 26 de agosto de 2015

La otra orilla (poema)


Casi un año...
Tu sombra me persigue
y me miras desde tu retrato;
cápsula del tiempo,
que contiene un momento feliz,
inaprensible,
como una hoja que se lleva el viento
y solo deja nostalgia.
La culpa y las dudas
revelan mi debilidad;
qué pequeña me siento,
cuánta  rabia contenida,
desde que te vi partir...
Cuánto dolor produce tu pérdida.
Me empeño en pensar
que un día te volveré a ver
en la otra orilla,
que nos reuniremos para siempre.
Yo, descreída durante tanto tiempo,
encontré el consuelo
negándome a aceptar la nada
tras el velo de la muerte.
Porque no es posible
que su oscuro manto
devore lo hermoso que nos unió...
Tú ya no estás,
pero permaneces en mí.
Permaneces,
con tu alma prendida en la mía,
velando mi sueño;
robándome una sonrisa
con tu recuerdo...


Amalia S.V







viernes, 14 de agosto de 2015

Luna (poema)



Lucero,
suave alegría de mi vida;
se apagó una noche,
con un suspiro,
entre mis brazos inermes.
Mi voz no pudo retenerla
y se quebró,
ahogada en mi garganta..
Todavía la veo,
tumbada junto a mí,
contemplando la oscuridad,
en la habitación.
Defensora fiel
de esta pobre humana
que todavía te evoca;
descansa,
al otro lado del arco iris...




Amalia N. Sánchez Valle



martes, 21 de julio de 2015

Sueño y vigilia (poema)



Amanece
y la luz del sol
no desdibuja
las imágenes prendidas de mi mente,
nacidas de los sueños,
hijas del recuerdo
y del capricho del pensamiento...
He creado un edificio
de columnas altas
y ventanas ojivales
que filtran la luz,
como una ligero velo
que cae sobre mí;
partículas invisibles
revoloteando,
convirtiéndose en el aire que respiro...
La luz se mueve;
avanza por la estancia
y la persigo,
con una voz,
mi propia voz,
que me dice que afuera,
tras los muros de piedra,
los árboles crecen
y abrazan el cielo.
Sigo el sendero,
hasta un claro del bosque,
desde el que observo,
a lo lejos,
los muros sólidos y altos
construidos por mí...
Y la mente,
mi mente,
comprende lo que ven mis ojos,
me comprendo a mí,
mi sentimentalismo,
las imágenes de los seres queridos,
que atesoro cada día
en forma de recuerdos;
mi voz interior,
mis sueños y frustraciones,
que se proyectan como una película
ante  mis ojos,
cada día.
Y los muros se llenan de hiedra,
que trepa,
llenando de vida mi mente,
mi imaginación...
Las hojas,
convertidas en deseos
escritos en los muros
de mi yo.
La luz del sol trae la vigilia,
el escondite,
las almas alejadas,
unas de otras;
Una mueca,
una apariencia de normalidad
en un mundo anodino,
mientras el yo espera su momento.
Asoma...
ya asoma entre los poemas,
al ritmo de la música interior,
entre la paz y la guerra,
la luz y la tiniebla,
el sueño y la verdad
de nosotros mismos.



Amalia N. Sánchez Valle


martes, 28 de abril de 2015

Memoria (poema)




La memoria, 
jaula de oro, 
dueña y señora de momentos
que te atrapan en un rostro, 
en una voz...

Viento imparable, 
que arrasa con todo,
con un susurro 
en tu oído, 
el calor de un abrazo
que ya no volverá.

Juega contigo, 
te lleva a donde quiere, 
como a un niño 
que persigue un globo
y lo pierde...

Los recuerdos, 
perlas de un tesoro
o puñales en el corazón, 
se mueven a su voluntad;
ese segundo que te eleva
o te arrastra al llanto. 

Momentos congelados en el tiempo 
que encierras 
en un arcón;
tesoros ocultos en el fondo del alma
a los que no renunciarías
por nada del mundo...


Amalia N. Sánchez Valle