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domingo, 24 de junio de 2012

Doncel (Poema)



Martín, 
tu aliento se congeló en Granada; 
los ojos,
fijos en el cielo, 
incapaces de ver, 
las mejillas y los labios
lívidos...
Sueños perdidos
de una vida extinguida, 
prematuramente, 
en el campo de batalla.
Convertido en alabastro, 
contemplas la vida y la muerte, 
con un libro entre tus manos
y la espada al cinto. 
Las sombras y las luces 
besan tu rostro frío
y escuchas los pasos, 
los cánticos, 
las oraciones 
de quienes admiran tus rasgos, 
en tu sepulcro.



Noemí Valle


1 comentario:

CARMEN dijo...

Es perfecto, Noemí, me gusta muchísimo.

Un abrazo.