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martes, 7 de febrero de 2012

Estatua (poema)



Soy una estatua escondida
en lo más oscuro del bosque;
un día huí del monstruo
que moraba en mí
y me escondí del sol,
del viento que danzaba,
juguetón,
entre los árboles
y de mis semejantes,
cerrando los ojos,
durmiendo a la sombra;
dejé que el liquen invadiera mi rostro
y el resto de mí se cubrió de hiedra...
Dormí y soñé,
reviví el pasado,
llorando y aferrándome
a mi yo de entonces,
por miedo a reconocer los errores
y pasaron las estaciones;
llovió sobre mi piel pétrea,
sin que yo abandonara mi escondite
y nada logró despertarme,
ni siquiera los pájaros,
picoteando sobre mí...
No quería despertar
y enfrentarme de nuevo
a mi yo más oscuro,
encontrar el rostro terrible
de alguien que odia.
Y no quise salir de mi bosque,
convertir la piedra
de nuevo en carne,
por miedo a sentir.
Un ser dormido,
que luchaba por seguir así...
Y un día desperté,
sin quererlo,
descubriendo las verdades
de tu yo,
y te fuiste,
para siempre...
Y dejé de ser la estatua perdida,
sintiendo el dolor en las entrañas,
para no dormir,
escondida en el bosque,
nunca más.





Noemí Valle

1 comentario:

Mario Herrero dijo...

Me gusta. Enhorabuena por tu blog, Noemí.