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miércoles, 27 de octubre de 2010

Ozymandias, Ramsés II (poema)



Hijo de los dioses,
haz inmortales a las arenas del desierto,
contemplando desde tu trono de piedra
la vida y la muerte de tu pueblo;
concédenos tu favor,
intercede para que el dios Nilo
nos alimente,
y no se lleve nuestras cosechas.
Sé el guardián de Egipto,
más allá del tiempo;
defiende a tus hijos de la espada,
no permitas a nuestros enemigos
que crucen las arenas
y nos lleven, como esclavos.
Tú, el más grande de todos los faraones,
cuya sombra se derrama sobre nuestras cabezas,
abraza al cielo y a la tierra,
y haz una vez más,
de nuestro desierto,
un campo sembrado de victorias.


Noemí Valle

3 comentarios:

PEMM dijo...

Me dejas sin palabras...
Se precisa de unos conocimientos nada comunes para plasmar tanto sentimiento en honor de un personaje que habita en el recuerdo humano de los dioses...
Felicidades.

Simonetta Vespucci dijo...

Mas alla del tiempo..
Magnifico poema que emula la grandeza de un Reino tan antiguo como inolvidable..
Muchos besos..

Raven dijo...

Si los mismos egipcios lo leyeran, ten por seguro que te nombrarían sacerdotisa o algo así !