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miércoles, 19 de agosto de 2009

Música (relato)






Caminaba sola por los pasillos del metro, pensando en sus cosas, con el eco de sus pisadas resonando en las paredes de metal, hasta que se encontró con varias personas que iban en la misma dirección, hacia la entrada, con sus billetes en la mano.


En ese momento se sentía vacía, todo seguía siendo confuso, un año después, y no veía el final. Quería ser libre, y pensar que ese año no había sido más que una pesadilla, pero sabía que sí había sido real. El desamor es real, y el frío en noches interminables, en las que la cama queda demasiado grande y por mucho que te tapes la cabeza con el edredón, el mundo sigue exactamente igual fuera.


No oía música en su mente, y decidió ponerla ella, a toda costa. Iba a escucharla, como antes... Llevaba mucho tiempo alejándose, aislándose con un libro, o con el ipod. La música que llevaba sustituía a la que ella no era capaz de escuchar en su mente, la que se fue un día, sin darse ella cuenta.


4 comentarios:

Javier Luján dijo...

Es importante que nunca se apague la música de la mente. Es de donde nace el optimismo, las ganas de seguir caminando.
Un saludo.

Alatriste dijo...

Como adicto a la música que soy, disfruté muchísimo con tu relato. Mi más sincera enhorabuena. Gracias por visitar mi desván y por hacerte seguidora. Vuelve cuando quieras y a ver si la próxima vez te animas a escribirme y así nos vamos conociendo. Me gustó mucho tu blog. Un besazo.

Han Solo dijo...

bonita historia

Han Solo dijo...

he vuelto Nebulaeeeeeeeeeeee