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viernes, 9 de noviembre de 2007

Mi tía Mari era pintora; había crecido en una familia en la que todos destacaban en algún arte y ella había decidido, de todas las cosas que sabía hacer, destacar en la pintura.

Era guapa de joven, con esas bellezas de entonces, más elegante que alguna de sus hermanas y tenía un carácter a primera vista apacible. Nunca le gustó meterse en guerras familiares ni en intrigas.

Yo diría que más o menos hizo la vida que quiso, junto a mi tío, su marido. Viajaron mientras pudieron, disfrutaron de la vida y quiso, a su manera.

La recordaré siempre en su casa, sentada en el gran balcón, con su perrita dálmata jugando a su alrededor, o en el jardín de su casa de Torrevieja, con los limoneros. La que he visto hoy, inerte, rodeada de flores no era ella, ni siquiera una sombra de ella. Menos mal que quedan los recuerdos.

2 comentarios:

cáncer dijo...

¡Hola! Bonito blog.

Bree dijo...

Buenaaaas....¿hay alguíen en casa?...no se pero creo que myblog ha muerto...es una pena...