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miércoles, 10 de junio de 2020

Música








La música acarició mi ser, 

con su guante de seda; 

me susurró al oído 

y me acunó, 

besando mis párpados, 

contemplando en mi rostro

la paz que nunca tuve.

Con sus dedos invisibles, 

dibuja en el aire 

figuras caprichosas,

convertidas en viento

o en una brisa ligera.

Transforma en luz

los momento amargos

y con sus labios invisibles, 

besa tu frente.

Juega con los silencios,

con el aliento, 

ordenando el caos, 

desordenando los sentimientos...

Es una ladrona;

atrapa tu alma

y la convierte en un pájaro

que te contempla 

desde las alturas, 

como un ser indefenso.

Se alimenta de ti, 

de tus latidos, 

del aire que escapa de tu boca

de tus trémulas manos 

de un recuerdo que cruza tu mente.

A cambio de tu alma, 

te regala la felicidad...





Amalia N. Sánchez Valle


1 comentario:

Henri Briones dijo...

Me encanta tanto Max, creo que nunca me cansaré de identificarme, con esas notas tan emocionalmente fuertes.