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miércoles, 21 de abril de 2021

La sonrisa de la luna (prosa poética)

 


 



La luna me sonríe, en una noche sin nubes, mientras me lee el pensamiento y me escucha cantar, en voz queda. Mi sombra me acompaña, junto a las farolas, proyectándose en el muro del colegio, en los adoquines y en las escaleras, convertida en mi otro yo silente, que baila con la luz y me sigue, caprichosa, a donde quiera que voy, pegada a mis zapatos, con los mismos rizos, sintiéndose libre, a pesar de todo, pues la noche es su territorio. 

Mi sombra y la luna me siguen y saben lo que pienso; conocen mis sueños y mis desvelos, saben que no soy la misma, con las cicatrices de un año de pandemia. No me queda más que amargura por los sueños perdidos, e incertidumbre...

La brisa fría de la noche acaricia mi rostro, con manos invisibles; respiro hondo y continúo caminando, contemplando la sonrisa de la luna, en lo alto. Parece decirme "aquí estoy, para embrujarte, para hacerte soñar y que sigas buscando historias, personajes a los que dar vida, canciones que cantar en voz alta, o para susurrarlas..." 



Amalia N. Sánchez


domingo, 4 de abril de 2021

Espíritu libre (poema)

 




La vida encuentra su camino, 
como lo hace el deseo de aprender
y de evolucionar.
Algo cambiará,
porque no hay nada inalterable,
ni siquiera las estrellas. 
Miraré por la ventana, 
las horas pasarán despacio, 
pero en mi corazón anida ya, 
como de cuando en cuando, 
el deseo de un gran cambio.
Mi sendero es solo mío, 
como lo es mi espíritu libre, 
como lo son mis sueños...





Amalia N. Sánchez Valle

viernes, 12 de febrero de 2021

Noches pandémicas de insomnio y dudas

Foto: Amalia Noemí Sánchez Valle. Madrid, 11 de febrero de 2021





   


La mente me mantiene despierta, no sé muy bien por qué; mientras mis ojos arden en cansancio, busco en los recovecos de mi cerebro una brizna de paz que me lleve al reino de los sueños... No te engañes, me digo a mí misma. "Solo llegarás allí por agotamiento". Y es cierto, siempre es cierto. 

Las notas musicales me llevan muy lejos en el tiempo, en una tarde de invierno, paseando de la mano de aquel novio, durante la carrera, cuando acababa de descubrir los cafés del Madrid de los Austrias, en los que la música clásica, o el jazz amenizaban como fondo las conversaciones. Hablábamos de esa película que me había encantado o de música, de la carrera, de los sueños, de qué hacer después de la licenciatura. No lo sabía aún, pero estaba perdida en un mar de dudas, sin saber qué rumbo tomar. Lo único cierto era que en mi mente había muchos sueños, muchos poemas y relatos por escribir, muchas canciones a las que dar vida con mi voz y el convencimiento de que era demasiado soñadora para ser abogada; demasiados miedos, demasiada timidez... 

Años después me vuelve a asaltar la duda; esta vez es distinto, pero no por ello menos desasosegante: Me busco a mí misma, busco un atisbo de vocación. ¿Dónde, está? ¿A dónde me llevará este tiempo distópico, en el que no existen los abrazos, los besos ni las tardes de cafés, sin gel hidroalcohólico ni mascarilla? En los días de la incertidumbre, en las noches perdidas, delante de la pantalla, porque la mente no me deja descansar. Aquí estoy, con mis miedos, mi hastío, con mis sueños, sí, mis sueños... Tal vez eso sea mi única constante. 




Amalia Noemí

lunes, 1 de febrero de 2021

Anhelos





Desear algo es como soplar un diente de león; los anhelos se dispersan con la brisa y te preguntas a dónde llegarán... Los sueños pueden ser persistentes, caminar a tu lado desde la infancia, cogiéndote de la mano o llegar como un relámpago que ilumina el cielo, pueden quedarse en el camino, mientras nos alejamos, con amargura, o abrazarnos hasta el final de nuestros días, servirnos de inspiración y hacerse realidad. Y cuál es mi anhelo... solo lo sé yo. Es inalcanzable, pero aun sabiéndolo, me roba el sueño, por mucho que me empeñe en desterrarlo de mi mente. Mi cielo se nubla y la música se detiene... solo oigo el tic-tac de un reloj y veo pasar los días muy despacio. Esa ilusión me susurra al oído y me miente, intenta seguir viva en mí, cierro los ojos muy fuerte y en la oscuridad, le pido que se aleje, que me deje vivir en paz. Sus mentiras son en vano; no todos los sueños se hacen realidad. Pero soy una soñadora, ¿no? Una soñadora sin remedio. Escribo quimeras, invento diálogos que no existirán jamás, encuentros imposibles, palabras no pronunciadas... Busco estrellas en mi firmamento y compongo canciones en un suspiro. 



Amalia N. Sánchez

miércoles, 12 de junio de 2019

Sueños (Reflexiones de una noche de junio)



Cierra los ojos por un momento y trata de asirte a los sueños, pensando en que la vida solo dura un suspiro... Ese anhelo que observas, como una estrella lejana que titila más que las demás, es lo que te hace levantarte cada día, lo que te inspira; te hace ser quien eres, más que el adn y los apellidos. Es tu yo, tu verdadero yo, que te convierte en un ser único. Esa estrella, tan lejos y tan cerca, esa luz que titila, ese sueño que te inspira a dejarte las pestañas delante de un ordenador, en una oficina, o en túnel, cada mañana, te define más que nada... Te dejas guiar por la música que solo tú puedes escuchar, porque es tu sueño, solo tuyo. Es un rostro amado, un bosque, un palacio o un viaje a la luna, pero es tu verdadera esencia, porque son los sueños quienes realmente nos definen. A veces inalcanzables, pero siempre tan bellos...


Amalia N. Sánchez 

sábado, 17 de noviembre de 2018

De anhelos y estrellas / Of wishes and stars (poema)






Cuando la brisa se adueña de la noche, 

la quietud y las estrellas

son testigos de mis pensamientos,

de los sueños incumplidos

de todo lo que anhelo

y nunca llega...

Ni la luna ni las estrellas 

pueden hacer que se cumplan 

las esperanzas que habitan en mi corazón.





When the breeze takes over the night,
the stillness and the stars
they are witnesses of my thoughts,
of unfulfilled dreams
of all that I long for
and it never arrives ...
Neither the moon nor the stars
they can make them meet
the hopes that inhabit my heart



Amalia N. Sánchez Valle

lunes, 4 de marzo de 2013

Caminar (poema)




Las gotas de lluvia repiquetean,
llorando sobre los cristales;
asomada a la ventana
me pregunto dónde estarán
todos los sueños que animaron
las noches y los días
de mi mente...
El agua ha pasado rauda,
por el río del tiempo,
enseñándome,
con tropiezos,
que no todos los sueños
se hacen realidad.
No importa,
el caso es caminar...
protegerse del viento,
de las espinas de las rosas
y de la desazón,
luchar con espadas
contra el olvido y la culpa
y fabricar la red
sobre la que poder caer.
La lluvia sigue cayendo;
echo de menos algunos rostros del pasado,
que se fueron para siempre,
dejándome un mar de lágrimas
y las estatuas se bajaron del pedestal,
sin mirar atrás,
caminando hacia un ayer
que se esconde tras las montañas
de mi memoria infantil...
Un día seré una sombra
y reviviré en los recuerdos
de alguien,
en días de lluvia y viento,
en noches estrelladas,
en la música en una tarde tranquila,
para traerme de vuelta.
Y seré una sonrisa
desde una fotografía,
con mi impronta en la herencia
que un día dejaré...
Mientras,
soy quien no se cansa de soñar
con seres invisibles
en bosques bañados en luz blanca,
una noche de luna llena
o la creadora de historias
con vida propia;
soñar,
eso que me ha hecho concebir planes,
caminar por mi propia senda,
encararme con el tiempo...


Noemí Valle