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lunes, 8 de febrero de 2021

Relajación (microrrelato)

 




Cerró los ojos y trató de respirar hondo; sintió el movimiento cadencioso del aire entrando hasta el vientre, pasando por los pulmones, y saliendo, despacio. Le habían dicho que dejara la mente en blanco, pero ella solo contemplaba oscuridad, bajo sus párpados. Las tensiones se agolpaban en su nuca; desde allí, un dolor recorría el cráneo. Era como escuchar un grito interior, que le recordaba lo difícil que había sido el día; una sucesión de inseguridades, que ya tendrían que haber desaparecido, a esas alturas de su vida. Casi podía verse desde fuera, con los brazos extendidos a los lados del cuerpo, el rostro contraído en una mueca de dolor y su pecho agitado por la respiración. Pero eso no era lo que quería; deseaba descansar su mente, dejar de lado la frustración y la sensación de vivir en una isla. Decidió concentrarse en el sonido de respiración, como si de una especie de mantra se tratara, mientras su pecho subía y bajaba, subía y bajaba... Necesitaba dejar atrás la tempestad, las mareas en las que se perdía la paz de su espíritu, las soledades; necesitaba dejar de escuchar su yo interior, silenciar sus frustraciones y caer en los brazos del sueño. Ni las preocupaciones del trabajo, ni las relaciones complicadas del día a día. Mientras, sus miembros pesaban cada vez más, como sus párpados y los músculos del rostro se aflojaban. Silencio. Solo debía respirar, desterrando las imágenes que pasaban por su mente; una ventana, un árbol, el vagón del metro, una carpeta llena de papeles, unas manos, alguien caminando. Fuera, fuera todo de su mente. Sin tensiones, sin dolor, sin miedos... Ya no era esa niña tímida y asustada. Nada debía entrar en su mente, ni los recuerdos, ni las sensaciones de antaño. Solo tenía cabida la paz...




Amalia Noemí

miércoles, 23 de enero de 2019

Microrrelato/ story



Las ramas del árbol eran como unas terribles garras delgadas y huesudas, que se aferraban a la noche, fría y sin estrellas. 

The branches of the tree were like terrible thin, bony claws, clinging to the night, cold and without stars.



Amalia N.Sánchez Valle

lunes, 5 de agosto de 2013

Durmiente (microrrelato)



Arturo reposa lejos del mundo, tras el velo de la muerte. Muchas lunas han pasado, desde que las sacerdotisas se lo llevaron, pero nosotros seguimos esperando que despierte...






Noemí Valle

viernes, 15 de febrero de 2013

Desván de la memoria (microrrelato)

Persigo imposibles y sueño verdades... En el desván de la memoria guardo tantas cosas que debería quitar las telarañas y dejar una linterna, para no perderme en la oscuridad. Pero no todo está a oscuras; hay verdades que descubro, rostros que se revelan en su totalidad, entre los recuerdos.









Noemí Valle

domingo, 28 de noviembre de 2010

El anciano señor Cohen (microrrelato)

Juderia (stariqt grad) Pictures, Images and Photos


El anciano señor Cohen se asoma a la ventana de su casa, convertida ahora en una tienda de artesanía. Las calles de la judería son un hervidero de voces y risas de los visitantes, que resuenan en los muros de piedra. Ya nadie se dirige a la sinagoga, ni saludan con respeto a su rabino, como hacían antaño, cuando le pedían consejos sobre la vida cotidiana y algunos estudiantes le consultaban sobre las Escrituras. "Son otros tiempos", piensa, mesándose la barba, mientras la dependienta de la tienda camina por su lado, sin advertir su presencia, como cada día. El señor Cohen es solo una sombra del pasado, atrapada entre los muros de una casa...

martes, 10 de agosto de 2010

Vacío (Microrrelato)





Oyes pasos detrás de ti, y apenas te atreves a mirar...
Tu respiración se acelera, a medida que los pasos se escuchan más cerca. El viento susurra entre las ramas palabras ininteligibles, y un lamento flota en el bosque; un sollozo, como de un niño, te sigue, se va acercando a ti...
Miras de soslayo y no ves nada, salvo el camino que tus pies han recorrido. Y de pronto no recuerdas a dónde querías llegar, y el bosque parece infinito; solo ves árboles a un lado y otro, y tu corazón late más deprisa. Quieres gritar, y corres por el sendero que se abre frente a ti; sientes como los seres invisibles del bosque te vigilan, y te preguntas si alguno te querrá ayudar. ¡Te has perdido!
Todo se vuelve oscuro, a tu alrededor, y las hojas secas grujen bajo tus pies, hasta que de pronto, pierdes el contacto con el suelo, y caes, caes, te precipitas en un vacío silencioso y sigues cayendo, y gritas, tratando se asirte , en vano, a algo, pero no hay nada, solo es vacío...

Abres los ojos, y no sabes dónde estás; tal vez ha sido todo una pesadilla.

lunes, 26 de julio de 2010

Viaje (microrrelato)



"Has venido a mí, a recoger mi alma, como es tu cometido, mi señor, Cuervo, que rescatas el espíritu de cuantos han abandonado el mundo de los vivos. Y ahora me iré, custodiada por ti, bajo el cobijo de tus alas negras, a donde ningún ser humano puede viajar..."

miércoles, 21 de julio de 2010

Una reflexión (microrrelato)




Las montañas iban formando un paisaje de dioses altivos, sentados en sus tronos, bajo un cielo azul. El coche recorría la serpenteante carretera que ascendía hasta el pueblo más alto, aquel en el que las nubes quedaban siempre por debajo, ocultando el valle, en las tardes de otoño. Las cumbres aparecían y desparecían al son de la música que sonaba en el cd y a lo lejos, un águila planeaba en el cielo, como protegiendo el valle.

La pareja se detuvo junto a un mirador que había servido durante muchos años para que todos los viajeros que pasaban por allí contemplaran el pueblo y el pantano, diminutos; la torre de la iglesia apenas se levantaba del suelo, y la casa del siglo XV, que exhibían orgullosos los vecinos, parecía una mota de polvo, desde esa altura.

Pero ahí estaban las montañas, acariciando el cielo, desde tiempos inmemoriales y la brisa acariciaba los rostros de la pareja, que sonreía, ajenos los dos a lo que no perteneciera a ese paisaje, sin pensar en lo cotidiano, sin querer recordar las cosas que les separaban. No podían pensar, ¿o sí? Quizá no querían escuchar sus propios pensamientos, y los ensordecían con los sonidos de los pájaros. Y aquella fue la última vez que vieron juntos ese valle rodeado de gigantes de piedras escarpadas.

jueves, 7 de enero de 2010

El río sigue su curso (liberación después de Navidad)



Ya puedo volver de mi isla interior y respirar, porque han terminado los días de los recuerdos agridulces y las lágrimas a escondidas, y de hablar un idioma distinto a los demás. El río sigue su curso y yo camino junto a la orilla, sin temor a alejarme de vez en cuando.


lunes, 28 de diciembre de 2009

Nada es real (microrrelato)



El bosque está en silencio... no se escuchan las conversaciones anodinas sobre los bellos sentimientos que en realidad nadie tiene, ni los brindis que hacen los humanos en días largos y  tristes. Nada es real, salvo ese bosque; todo lo demás es una pantomima. Los espíritus del bosque lo saben, y se sienten seguros, lejos de la gran ciudad, lejos de esos seres que destruyen todo a su paso, que gritan cuando hablan, que se juntan para celebrar algo que ellos, los espíritus invisibles, no entienden. Para ellos solo es real el sonido del bosque, el rumor del viento sobre las ramas, la luna bañando los árboles de luz blanca, mientras un buho contempla cada rincón, en silencio, en busca de su alimento.

jueves, 3 de diciembre de 2009

Imágenes (microrrelato)



Se abrazó a sí misma; estaba hecha de caricias de viento y gotas de agua, y el sol limpiaba las lágrimas que rodaban por su rostro. Cerró los ojos y se vio abrazando las nubes, y volando con ellas, con las alas de la mente,  buscando el lugar donde nace el arcoiris, para robar las imágenes hechas de luz  y guardarlas en una cajita. Ya no tenía frío.