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miércoles, 12 de junio de 2019

Sueños (Reflexiones de una noche de junio)



Cierra los ojos por un momento y trata de asirte a los sueños, pensando en que la vida solo dura un suspiro... Ese anhelo que observas, como una estrella lejana que titila más que las demás, es lo que te hace levantarte cada día, lo que te inspira; te hace ser quien eres, más que el adn y los apellidos. Es tu yo, tu verdadero yo, que te convierte en un ser único. Esa estrella, tan lejos y tan cerca, esa luz que titila, ese sueño que te inspira a dejarte las pestañas delante de un ordenador, en una oficina, o en túnel, cada mañana, te define más que nada... Te dejas guiar por la música que solo tú puedes escuchar, porque es tu sueño, solo tuyo. Es un rostro amado, un bosque, un palacio o un viaje a la luna, pero es tu verdadera esencia, porque son los sueños quienes realmente nos definen. A veces inalcanzables, pero siempre tan bellos...


Amalia N. Sánchez 

martes, 21 de julio de 2015

Sueño y vigilia (poema)



Amanece
y la luz del sol
no desdibuja
las imágenes prendidas de mi mente,
nacidas de los sueños,
hijas del recuerdo
y del capricho del pensamiento...
He creado un edificio
de columnas altas
y ventanas ojivales
que filtran la luz,
como una ligero velo
que cae sobre mí;
partículas invisibles
revoloteando,
convirtiéndose en el aire que respiro...
La luz se mueve;
avanza por la estancia
y la persigo,
con una voz,
mi propia voz,
que me dice que afuera,
tras los muros de piedra,
los árboles crecen
y abrazan el cielo.
Sigo el sendero,
hasta un claro del bosque,
desde el que observo,
a lo lejos,
los muros sólidos y altos
construidos por mí...
Y la mente,
mi mente,
comprende lo que ven mis ojos,
me comprendo a mí,
mi sentimentalismo,
las imágenes de los seres queridos,
que atesoro cada día
en forma de recuerdos;
mi voz interior,
mis sueños y frustraciones,
que se proyectan como una película
ante  mis ojos,
cada día.
Y los muros se llenan de hiedra,
que trepa,
llenando de vida mi mente,
mi imaginación...
Las hojas,
convertidas en deseos
escritos en los muros
de mi yo.
La luz del sol trae la vigilia,
el escondite,
las almas alejadas,
unas de otras;
Una mueca,
una apariencia de normalidad
en un mundo anodino,
mientras el yo espera su momento.
Asoma...
ya asoma entre los poemas,
al ritmo de la música interior,
entre la paz y la guerra,
la luz y la tiniebla,
el sueño y la verdad
de nosotros mismos.



Amalia N. Sánchez Valle