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jueves, 9 de agosto de 2018

Hija de Orfeo (poema)




Hija de Orfeo, 
poderosa o delicada, 
la música devora tu alma, 
como un aguacero
que te cala hasta los huesos...
Te posee lentamente,
desde unas notas sutiles 
hasta un crescendo glorioso, 
acariciando tu piel 
con manos invisibles.
Tu mente vuela 
hasta la cumbre de una montaña, 
o a los brazos del ser amado; 
te transporta a otro tiempo, 
flotando en el aire, 
como las hojas de los árboles, 
movidos por el viento. 
Primero llegaste tú
y te apropiaste de mí, 
de mi alma y mi voz, 
con un abrazo invisible 
que traspasó todo mi ser... 



Amalia N. Sánchez Valle



domingo, 29 de julio de 2018

Alma de ruiseñor (reflexiones)

 














Después del ensayo me gustaba pasear por Ópera y encaminar mis pasos al lugar donde mi abuelo iba a tomar clases de canto. Para mi era un ritual, desde el primer día que me uní al coro. Me he imaginado a mi abuelo orgulloso de mí, escuchándome desde donde esté, que no puede ser otro lugar que el cielo; era el hombre más cariñoso y sensible que he conocido, y su voz de barítono todavía suena en mi memoria... Después de bajar la Cuesta de Santo Domingo, llegué hasta la Plaza de Isabel II y contemplé el Teatro Real; él me llevó a mi primer concierto. Aquella fue una experiencia preciosa. Empecé a callejear y pensé en lo mucho que se puede estar unido a alguien, a pesar de haberlo perdido. Está en los recuerdos, en quienes somos ahora... Gracias por enseñarme tanto sobre la música, alma de ruiseñor.




Amalia N. Sánchez Valle