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jueves, 17 de junio de 2021

Enésima noche de insomnio y rebeldía (pensamientos)

 



 La noche no da tregua; el calor me sofoca igual que por el día, me roba la paz, el buen humor y con sus manos pegajosas, abofetea mi frágil piel.  Me encierro en la oscuridad de estas cuatro paredes que son reflejo de mi mundo, de mis sueños y de los recuerdos de mis seres queridos. Nada apacigua mi mente, salvo la música, la música... Siempre la música. Y el anhelo de un cambio que desordene mis días, tal y como son ahora, sin un trapo que amordace mis palabras. Da igual que esté a oscuras; mi espíritu se rebela, no deseo la nueva normalidad, basta de coartar la libertad, de mentiras, de contemplar el mundo con un único prisma, la corrección política, que nos idiotiza. 

Sueño con caminar por la montaña y contemplar el cielo. Esa libertad es la que añoro, como un pájaro anhela el viento que le eleva. Deseo sentir la brisa y dejar volar mi mente en el valle de mis sueños, hasta perderme en él... Soltar mi corazón entre las nubes y alojarme en una cabaña de madera, asomarme a la ventana y escuchar los pájaros. La música del agua, del rumor de las ramas de los árboles, de los seres diminutos que habitan el bosque. Quiero ser yo, lejos de la distopía, lejos del bloqueo que atenaza mi mente, a veces. Quiero recuperar mi esencia, mis palabras, la poesía, controlar mis tiempos, emocionar y emocionarme. Que me devuelvan mi yo de hace un tiempo, sin la amargura del yo de ahora... Quiero reconocerme en el espejo de mi ilusiones de antaño y reconciliarme con ellas; unirlas a mis nuevos anhelos y ser quien realmente debo ser. 





Amalia N. Sánchez

viernes, 12 de febrero de 2021

Noches pandémicas de insomnio y dudas

Foto: Amalia Noemí Sánchez Valle. Madrid, 11 de febrero de 2021





   


La mente me mantiene despierta, no sé muy bien por qué; mientras mis ojos arden en cansancio, busco en los recovecos de mi cerebro una brizna de paz que me lleve al reino de los sueños... No te engañes, me digo a mí misma. "Solo llegarás allí por agotamiento". Y es cierto, siempre es cierto. 

Las notas musicales me llevan muy lejos en el tiempo, en una tarde de invierno, paseando de la mano de aquel novio, durante la carrera, cuando acababa de descubrir los cafés del Madrid de los Austrias, en los que la música clásica, o el jazz amenizaban como fondo las conversaciones. Hablábamos de esa película que me había encantado o de música, de la carrera, de los sueños, de qué hacer después de la licenciatura. No lo sabía aún, pero estaba perdida en un mar de dudas, sin saber qué rumbo tomar. Lo único cierto era que en mi mente había muchos sueños, muchos poemas y relatos por escribir, muchas canciones a las que dar vida con mi voz y el convencimiento de que era demasiado soñadora para ser abogada; demasiados miedos, demasiada timidez... 

Años después me vuelve a asaltar la duda; esta vez es distinto, pero no por ello menos desasosegante: Me busco a mí misma, busco un atisbo de vocación. ¿Dónde, está? ¿A dónde me llevará este tiempo distópico, en el que no existen los abrazos, los besos ni las tardes de cafés, sin gel hidroalcohólico ni mascarilla? En los días de la incertidumbre, en las noches perdidas, delante de la pantalla, porque la mente no me deja descansar. Aquí estoy, con mis miedos, mi hastío, con mis sueños, sí, mis sueños... Tal vez eso sea mi única constante. 




Amalia Noemí