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martes, 28 de abril de 2015

Memoria (poema)




La memoria, 
jaula de oro, 
dueña y señora de momentos
que te atrapan en un rostro, 
en una voz...

Viento imparable, 
que arrasa con todo,
con un susurro 
en tu oído, 
el calor de un abrazo
que ya no volverá.

Juega contigo, 
te lleva a donde quiere, 
como a un niño 
que persigue un globo
y lo pierde...

Los recuerdos, 
perlas de un tesoro
o puñales en el corazón, 
se mueven a su voluntad;
ese segundo que te eleva
o te arrastra al llanto. 

Momentos congelados en el tiempo 
que encierras 
en un arcón;
tesoros ocultos en el fondo del alma
a los que no renunciarías
por nada del mundo...


Amalia N. Sánchez Valle

miércoles, 8 de abril de 2015

Alas invisibles (poema)



Alas invisibles
que quieren volar muy alto
y se despliegan poco a poco,
para recorrer el cielo
sobre los tejados,
como un globo que se escapa
de entre los dedos...
Libre del peso de la falta de inspiración;
sin miedo al papel en blanco,
a las palabras que se escabullen
de mi mente,
como presas de mí misma
y corren por los campos verdes,
y bailan bajo la lluvia.
Son como mi voz,
expresando mis temores y sueños;
recorren el papel
como si este fuera mi alma,
con alas invisibles...
Son libres,
y yo también.


Amalia Sánchez Valle

miércoles, 14 de enero de 2015

Madrugada (reflexiones)

Se fue hace cuatro meses ya y perdí la inspiración. Perdí el don de la palabra, porque el dolor es grande todavía. Es tarde y no puedo dejar de acordarme de cuando escribía y ella me miraba, tumbada sobre la mesa del ordenador. Sus ojos redondos y verdes me contemplaban con placidez, mientras yo me estrujaba los sesos en ese poema que me ocupaba la mente. A veces ronroneaba y ese sonido de fondo me hacía mecerme en un estado de relajación. Y las palabras fluían, por sí solas, como ahora lo hacen las lágrimas. 

Me quedé sin palabras; desde entonces las persigo, corriendo con dificultad, tras ellas, o las espero, como el que espera la llegada de un barco, para ver caminar por la pasarela a un ser querido que se fue hace mucho y se añora. Los duelos me nublan la mente, tal vez... Mi duelo por Luna me ha dejado muda, sin poemas, con un corazón que tiembla cuando digo su nombre. Y mi cuaderno, huérfano de mis palabras, espera que vuelva a escribir, derramando historias en tinta. 







Amalia Sánchez






viernes, 19 de diciembre de 2014

Luna (poema)



Luna de caricias, 
de ronroneos amorosos; 
sombra protectora
y compañera fiel...
Habitas ya solo en mis recuerdos, 
dormitando plácidamente.
Ahora leona
o dulce y zalamera, 
corriendo hacia mí, 
con el corazón de par en par...
Sombrita blanca, 
reposas ya
y eres el recuerdo, 
imborrable, 
de esta pobre humana, 
que era más feliz
contigo a mi lado, 
que te evoca y te llora, 
añorando tu presencia. 
Estrella en mi firmamento, 
me regalaste diez hermosos años, 
entre mimos y alegrías
que conservo, 
cual tesoro,
en mi corazón. 

Amalia Sánchez





miércoles, 22 de octubre de 2014

Los seres queridos (poema)





Crecer es decir adiós
y ver cómo el alma,
dolorida,
que anida en mis entrañas
se aferra a los recuerdos;
sensaciones que no volverán jamás.
Mis brazos se cierran al vacío,
intentando aferrarme
a quienes ya no volverán...
Mi corazón aúlla
como un animal herido,
cuando la mente me recuerda
las pérdidas de mi vida
mientras camino hacia adelante,
sintiendo que junto a mi sombra,
caminan ellos,
invisibles y no obstante presentes,
habitantes de mis entrañas,
dueños de un mundo onírico
que les trae,
tan reales a veces,
a verme.
Susurrándome desde una foto,
acariciando mi cara,
con manos invisibles,
campando a sus anchas en la memoria
que en noches como esta,
me mantiene despierta...



Amalia N. Sánchez Valle




jueves, 25 de septiembre de 2014

Luna (Pensamientos)





Me mirabas fijamente, tumbada encima de la mesa del ordenador; escuchaba tu ronroneo que parecía producto de un motorcito interior. Tus ojos verdes, enormes, se entornaban entonces y dormitabas, mientras acariciaba tu pelaje, tan suave. Eras la imagen de una enorme bola de algodón, salpicada de rosa en tus orejas y la naricita con la que me acariciabas la cara. Y era tan dulce el cariño que me diste, durante diez años, que tu marcha me ha dejado un vacío muy grande. Eras mágica para mí, por eso te cantaba esta canción de The Secret of Kells. Y ahora, más que nunca, te has convertido en una sombra silenciosa, en tus rincones favoritos, en todos los cojines y ropa esponjosa que has dejado abandonados. Siempre en mi corazón, en mi realidad durante diez años... Miro tu foto y me parece imposible que te hayas ido. Ya no sufres, pensaré que ya no sufres más y que has tenido una buena vida, tanta como el cariño que me has dado. 
Te quiero, mi Luna... 






Amalia N. Sánchez 

martes, 26 de agosto de 2014

Amalia (poema)





Flores de antaño,
en su rostro cansado
y sin arrugas.
Me dice adiós,
con una lágrima rodando
por su tersa mejilla...
Quisiera convertirme,
por una vez,
en la nieta que no fui,
mientras la miro
en un silencio sepulcral.
Yo, frente a ella,
a quien adoré
y no supe entender;
sus errores no borran los míos.
Se irá en silencio
y yo solo podré llorar
el tiempo perdido,
una vez más.
Ciega,
he estado ciega con todos
los que se fueron;
solo queda el consuelo
de que me perdonaran.
El aprendizaje es duro,
y tiene un alto precio.
Sus errores no borraron los míos.
Ella se irá poco a poco,
tal vez piense en nosotros
cuando se aleje
hacia la Tierra Prometida
y yo recordaré sus mejillas
y su mirada,
en el país de mi niñez;
mis juegos de antaño
quedarán para siempre
en su voz y en su abrazo...


Amalia III