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martes, 20 de agosto de 2013

Ronin (poema)



Soñaba con el camino...
¿Por qué iba a ser yo menos
que otros,
cerrados de mente,
fuerza bruta
y miedo hacia mí...?
Terror a parecer débiles
ante alguien como yo,
que les miraba desde abajo;
Yo quería recorrer la senda,
como los guerreros de antaño...
Caminaba sobre un tatami
siguiendo las huellas del samurai,
y trazaba movimientos en el aire,
peleando contra mi sombra,
contra guerreros invisibles
venidos de antaño...
Luchaba contra el miedo,
recreando movimientos
repetidos a través de los siglos,
defendiéndome de gigantes
con la inteligencia.
Era como un samurai...
Sin armadura,
sin derramar sangre,
pero recorriendo mi camino,
el camino del guerrero.
Los días de tatami pasaron ya,
hace mucho...
No hay jinetes en la niebla
ni un maestro;
recorro yo sola la senda,
con la inercia de las fuerzas contrarias,
y todavía sueño con las lecciones
y un kimono hecho para mí...



Noemí Valle









jueves, 8 de agosto de 2013

Atrapada en piedra (poema)



La brisa acariciaba su rostro
con dedos invisibles; 
no quería abrir los ojos 
ni escuchar las voces 
que susurraban...
La mente atrapada en piedra,
contemplando el espejismo, 
la estela de un cometa
y las fábulas y cuentos de un pájaro
que trinaba junto a su rama. 
Los días y las noches 
se cruzaron sobre el cielo 
de la estatua dormida;
la lluvia bañó su rostro, 
cantando una canción
en voz queda. 
"Despierta, 
espíritu hechizado, 
no vivas en tu encierro, 
abre tus ojos de piedra
y contempla la luz"
La luz... 
Y abrió los ojos, 
contempló el bosque, 
y caminó; 
caminó por su propio sendero...


Noemí Valle






lunes, 5 de agosto de 2013

Durmiente (microrrelato)



Arturo reposa lejos del mundo, tras el velo de la muerte. Muchas lunas han pasado, desde que las sacerdotisas se lo llevaron, pero nosotros seguimos esperando que despierte...






Noemí Valle

martes, 30 de julio de 2013

Un candil (poema)




El frío estremece mi piel...
Es de noche ahí fuera
y busco la luz,
un candil que ilumine el camino
dentro de mi cueva;
mis pasos se acercan a la salida,
pero temo tropezar.
Ángel o demonio,
razón y sentimiento,
miedo y valor...
Un corazón tallado
a golpes de cincel,
de caídas y renaceres;
con el color del cristal
del espejo en el que me miro.
Camino, tropiezo y me levanto,
y vislumbro la salida
para escapar de mi cueva,
con miedo;
¿Qué me espera ahí fuera?
Lobos y sombras
y crujir de ramas
bajo mis pies,
y un arroyo que fluye,
cercano...
El agua es vida;
debo caminar más
y espantar a los espectros
del miedo y del rencor
y la pena,
con su hacha invisible...
Salir y respirar
el aroma del amor;
abrigarme entre tus brazos,
dejar que la arena caiga lentamente,
en nuestro reloj.
Caer y volver a levantarse,
simplemente vivir...

lunes, 15 de julio de 2013

They danced (Tale)



She danced to the music and was carried by her dreams, mingling with butterflies that were fluttering in the garden and shamelessly caressing flowers, before nightfall. The fast spinning air and she heard the voices of the other fairies, who had come to the party after her, and joined in their dance to the music of the trees and birds. "Hopefully tomorrow everything remains here," she thought, watching the flowers closed and everything was lit by the splendor of the fireflies.


Noemí Valle

domingo, 28 de abril de 2013

Fernando (Poema)


Contemplo su rostro mientras lee; 
parece inalcanzable para mí
con sus grandes ojos negros 
asomados a la ventana 
de un mundo lejano. 
Mi vista no se aparta de él;
me fascina su silencio, 
la sonrisa que esboza
y permanezco así, 
contemplándole, 
deseando un beso...






Noemí Valle

miércoles, 20 de marzo de 2013

Recuerdos de antaño

Éramos dos niñas de capital, conociendo el pueblo de nuestro padre, cada verano. Tu voz, casi de niña, pronunciaba palabras que aprendí a entender, con los años. Nos llevabas de la mano por el pueblo y nosotras descubríamos las tradiciones de tu tierra, que poco a poco se fue haciendo un poco nuestra, aunque éramos las de Madrid, correteando por las calles empedradas, de aceras minúsculas. No a todo el mundo le gustaba la gente de fuera, y eso era triste. Pero eso no nos quitó el cariño por el lugar en el que nació nuestro padre. Eras una abuela con claroscuros, como cualquier ser humano, pero te recuerdo cantando el himno de Valencia, en unas fiestas, hace muchos años. Y hoy, un día después de San José, me ha parecido verte, desde mi baja estatura de entonces, cantando, emocionada. Y te he echado de menos. 






Amalia N. Sánchez Valle, conocida como Noemí Valle