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domingo, 28 de abril de 2013

Fernando (Poema)


Contemplo su rostro mientras lee; 
parece inalcanzable para mí
con sus grandes ojos negros 
asomados a la ventana 
de un mundo lejano. 
Mi vista no se aparta de él;
me fascina su silencio, 
la sonrisa que esboza
y permanezco así, 
contemplándole, 
deseando un beso...






Noemí Valle

miércoles, 20 de marzo de 2013

Recuerdos de antaño

Éramos dos niñas de capital, conociendo el pueblo de nuestro padre, cada verano. Tu voz, casi de niña, pronunciaba palabras que aprendí a entender, con los años. Nos llevabas de la mano por el pueblo y nosotras descubríamos las tradiciones de tu tierra, que poco a poco se fue haciendo un poco nuestra, aunque éramos las de Madrid, correteando por las calles empedradas, de aceras minúsculas. No a todo el mundo le gustaba la gente de fuera, y eso era triste. Pero eso no nos quitó el cariño por el lugar en el que nació nuestro padre. Eras una abuela con claroscuros, como cualquier ser humano, pero te recuerdo cantando el himno de Valencia, en unas fiestas, hace muchos años. Y hoy, un día después de San José, me ha parecido verte, desde mi baja estatura de entonces, cantando, emocionada. Y te he echado de menos. 






Amalia N. Sánchez Valle, conocida como Noemí Valle

martes, 12 de marzo de 2013

Eterno movimiento (poema)
















Había nieve 
en aquel bosque, 
recorrido por arroyos, 
cubierto de crisálidas abiertas
de sueños que volaron 
hacia lugares remotos. 
El blanco manto lo cubre todo, 
borrando las huellas
del lobo que devora el tiempo; 
veo los copos caer, 
escucho un tic-tac, 
tic-tac, 
tic-tac... 
Mis cabellos se vuelven blancos
y las estrellas giran, 
sobre mí; 
los ríos fluyen 
y nada permanece inmóvil.
Eterno movimiento; 
mecanismos invisibles 
de una máquina que no se detiene, 
que atrapa a los humanos 
en sus engranajes... 
Misterioso, 
invisible a mis ojos, 
que no pueden ver.


Noemí Valle

lunes, 4 de marzo de 2013

Caminar (poema)




Las gotas de lluvia repiquetean,
llorando sobre los cristales;
asomada a la ventana
me pregunto dónde estarán
todos los sueños que animaron
las noches y los días
de mi mente...
El agua ha pasado rauda,
por el río del tiempo,
enseñándome,
con tropiezos,
que no todos los sueños
se hacen realidad.
No importa,
el caso es caminar...
protegerse del viento,
de las espinas de las rosas
y de la desazón,
luchar con espadas
contra el olvido y la culpa
y fabricar la red
sobre la que poder caer.
La lluvia sigue cayendo;
echo de menos algunos rostros del pasado,
que se fueron para siempre,
dejándome un mar de lágrimas
y las estatuas se bajaron del pedestal,
sin mirar atrás,
caminando hacia un ayer
que se esconde tras las montañas
de mi memoria infantil...
Un día seré una sombra
y reviviré en los recuerdos
de alguien,
en días de lluvia y viento,
en noches estrelladas,
en la música en una tarde tranquila,
para traerme de vuelta.
Y seré una sonrisa
desde una fotografía,
con mi impronta en la herencia
que un día dejaré...
Mientras,
soy quien no se cansa de soñar
con seres invisibles
en bosques bañados en luz blanca,
una noche de luna llena
o la creadora de historias
con vida propia;
soñar,
eso que me ha hecho concebir planes,
caminar por mi propia senda,
encararme con el tiempo...


Noemí Valle





viernes, 15 de febrero de 2013

Desván de la memoria (microrrelato)

Persigo imposibles y sueño verdades... En el desván de la memoria guardo tantas cosas que debería quitar las telarañas y dejar una linterna, para no perderme en la oscuridad. Pero no todo está a oscuras; hay verdades que descubro, rostros que se revelan en su totalidad, entre los recuerdos.









Noemí Valle

jueves, 10 de enero de 2013

Trinchera (Relato)















Tecleo y tecleo palabras huecas. Es mi trabajo. Eso es lo que pienso para consolarme por el tiempo perdido entre impresoras, sellos, comerciales que se acercan a mi mesa para pedirme que le de prioridad a lo suyo, a su cliente, "que es muy importante". Todos dicen lo mismo, mientras se colocan bien la corbata de diseño convencional, marca Meridio Nucci.

Hace un frío horrible, como cada mañana, sea el mes que sea. Ese aire acondicionado y yo tenemos una guerra cuyas batallas gana él, invariablemente. Me duele el cuello y los dedos siguen tecleando algo que me importa un bledo, sobre una maravillosa línea de ADSL para empresas que les va a llevar a otra dimensión tecnológica. Y a un módico precio cada mes. 

Y ahí está ella, mi superior, hablando y hablando por teléfono, mandando correos electrónicos a sus amigas, mientras yo sigo redactando tonterías varias. En cualquier momento lo dirá... Ya lo ha dicho. "¿Tú estás tontito, Felipe?" Miro de reojo a un lado y otro y nadie parece reparar en que esta mujer pronuncia todos los días y varias veces la frase "Felipe, tú estás tontito". Y yo me pregunto cómo es ese hombre que aguanta a una mujer de gesto hosco, que le llama tontito. Alguien que no me habla más que por correo electrónico, aunque estoy sentada enfrente de ella, que se esconde tras esa cortina de pelo negro y unas gafas de pasta que la mantienen alejada de mí. ¿Cómo será Felipe Tú Estás Tontito? ¿Lo será? ¿Será tontito de verdad...? En todo caso tiene que ser un hombre con una vena masoquista muy acusada. 

Sigo tecleando, con el frío cogiéndome del cuello y los hombros. Siempre frío. Y ADSL, y Felipe Tú Estás Tontito. Me siento como si formara parte del mobiliario de la oficina. Miro por la ventana y suspiro...



Noemí Valle

domingo, 21 de octubre de 2012

Un manojo de rosas (poema)



Tus pasos se fueron alejando...
llegaste a un lugar al que no puedo seguirte
y me dejaste los recuerdos de una vida,
para que los atesore.
Cuánto vacío deja un alma,
un trozo de niñez perdido para siempre
como la pieza de un rompecabezas;
Cerrar los ojos y oír tu voz
es cada día más difícil...
Yo seguiré con mi vida
y lucharé por los sueños,
recordando lo que me decías.
Tal vez ahora puedas verme
y si es así,
debes saber que a pesar de la pena,
camino hacia adelante
con tu recuerdo
y muchos deseos por cumplir.
Una flor blanca para ti,
un manojo de rosas
y miles de gracias
por haberme dado tu cariño,
tan limpio como tu mirada...


Noemí Valle