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miércoles, 7 de julio de 2010

Sirenia

Los horarios caóticos de mi trabajo me tienen poco concentrada, pero la noche me trae recuerdos. La música de este grupo me gusta mucho.


sábado, 5 de junio de 2010

Qntal: Von den Elben

En esta tarde que se va deslizando perezosamente hasta convertirse en una noche de verano, os dejo un vídeo musical de un grupo que me gusta mucho: Qntal


martes, 1 de junio de 2010

Calma y tempestad (poema)

mountains Pictures, Images and Photos


Aguas en calma;
pero debajo hay corrientes peligrosas,
que me arrastran hasta el fondo.
Me devuelven el dolor del pasado,
el llanto por la tierra perdida,
las tinieblas de la mente;
quiero mantenerme a flote
y saco la cabeza a la superficie.
El aire entra en mis pulmones
y lloro,
porque se que me equivoqué,
negué el pan y la sal,
y el cariño,
y todo fue dolor,
y todavía hoy, lo es.
El infierno se instaló a mi lado;
mi rostro se transformó
y mis lágrimas no dejaron de correr,
interminables,
por mis mejillas.
La tierra se ha tragado mi odio,
y ya solo queda mi sensación de tristeza...

jueves, 27 de mayo de 2010

Y por fin la sorpresa que había prometido

Tenía un proyecto desde hacía tiempo, y por fin he podido cumplir mi sueño de publicar un libro con mis relatos. Se titula El viajero ante un mar de niebla y en él he reunido algunos de mis relatos de temática sobrenatural. He recurrido a una editorial que trabaja a través de Internet, Bubok, y espero que mi libro tenga una buena acogida.



Estaba harta de tener mis escritos guardados, como se suele decir, muertos de risa, y me decidí a publicarlos, porque a veces no hacemos las cosas por miedo a fracasar, y al final solo perdemos el tiempo. Esta experiencia me ha animado a seguir escribiendo y quién sabe cuál será mi próximo proyecto.

martes, 25 de mayo de 2010

UN RÍO DE AGUAS CENAGOSAS (POEMA)

Retomo el blog con un poema que escribí la semana pasada. Espero que os guste.


Troubled water Pictures, Images and Photos



Las lágrimas que el tiempo no borró de mi cara se han secado,

Pero siguen los surcos, por los que han corrido ríos de dolor.

Ya no hay arreglo para lo que no supe entender,

Y solo queda la certeza de que me equivoqué,

Negándome a razonar.

Levanté un muro de hielo y me escondí tras él;

Fue una trinchera sucia y maloliente,

En la que no entraba la luz del sol...

Fue el miedo a que no me quisieran,

El que liberó el rencor.

Intento alcanzar una roca,

Mientras me arrastra la corriente hacia el fondo de ese río,

El río de mis angustias y mis miedos,

Y lucho por no ahogarme,

Y liberar mi corazón de la culpa y el dolor.

A flote, quiero salir a flote,

Quiero aprender a nadar,

Y ser una ninfa que se mira en el espejo del agua,

Que sonríe a quien la mira, desde el otro lado.





-N. Valle-

De vuelta

Ya sé que llevo muchísimo tiempo sin aparecer por aquí, pero he pasado por una época difícil. Volveré a publicar de nuevo, poco a poco, y os podré presentar algo que he estado planeando desde hace mucho. Pero vayamos poco a poco, despacito y con buena letra.


pen stand 01 Pictures, Images and Photos

martes, 9 de febrero de 2010

Highlands (5) Relato

Siento la tardanza en escribir la continuación, pero he estado muy liada y no he podido hasta ahora. Ahí va:

Unos pasos se aproximaron a la puerta y me acobardé; comencé a mirar a un lado y a otro, por si encontraba un lugar en el que esconderme, pero fue demasiado tarde. El quejido de la madera sobre los goznes me sobresaltó y me quedé sin respiración por un momento, en el que pude escuchar los latidos de mi corazón. Mi mente se quedó en blanco cuando me encontré ante una anciana de aspecto venerable y voz dulce. No serviría de nada inventarse una excusa barata para poder entrar en el castillo, como tal vez habría hecho alguien con más desparpajo que yo. De pronto, mis reflejos se habían paralizado completamente.

-Buenas tardes, ¿desea entrar, señorita?- dijo ella, mirándome como si mi presencia allí fuera esperada.
-Eh, yo... bueno, sí, si se puede...-mi voz sonó totalmente infantil, y me sentí estúpida. Ya me imaginaba lo que pensaría aquella anciana de mí, una curiosa que se queda atontada, y que no es capaz más que de balbucear.

La mujer me dio paso a un enorme vestíbulo apenas iluminado por la débil luz de dos quinqués, que titilaban proyectando sombras caprichosas en los recios muros de piedra. Se encontraban sobre un mueble de madera maciza, que hacía juego con un banco de aspecto incómodo, aunque bonito, con tallas en el respaldo. "Sígame", dijo la anciana. Llegamos a una biblioteca presidida por el retrato de un caballero, ataviado con el traje éscocés, que acariciaba la cabeza de su perro. La chimenea estaba encendida y sentí todo el calor en el rostro, cuando me acerqué a ella, mientras seguía a la mujer. Me fijé en los altos techos, cubiertos de madera y en las ventanas, de estilo gótico. Parecía un lugar perfecto para perderse en la lectura de los volúmenes que abarrotaban las librerías.

-No es usted de aquí, ¿verdad?-dijo ella, mientras se detenía delante de unas escaleras imponentes y que yo miré, embobada.
-No, estoy de viaje...
-Ah, excelente, ¿le gusta Escocia?
-Sí, mucho.

Mis rodillas seguían temblando, a pesar de la cordialidad con que me estaba tratando la anciana, y me parecía estar viviendo una situación muy extraña; allí estaba yo, en el interior de un castillo particular, como una intrusa, y la mujer parecía verlo como algo normal, como si estuviera acostumbrada a que personas impulsivas como yo se dedicaran a hacerles visitas.

-Sepa que este castillo se construyó en el siglo XVIII, y que no ha cambiado de dueños nunca, de lo que se enorgullece nuestra familia.
-Eso es estupendo, supongo que será difícil mantenerlo en tan buen estado...
-Bueno, es nuestro patrimonio, debemos mantener lo que nuestros antepasados nos legaron, generación tras generación.

Me fijé en la anciana, de actitud amable y aspecto noble. Se parecía mucho a una joven que estaba retratada en uno de los cuadros que había en uno de los muros. "Probablemente sea ella", pensé. En ese momento debió de leerme el pensamiento, porque se colocó junto a la pintura y su rostro se iluminó con una sonrisa. "Esta era yo, antes de casarme, hace tantos años..." Yo sonreí también y me fijé en el resto de los retratos.

-Déjeme que le enseñe el resto del castillo. No verá otro mejor conservado que este-dijo, señalándome la sala contigua.

Continuará...