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jueves, 22 de octubre de 2009

Microrrelato


Y el ángel susurró su nombre junto a su lecho; solo él podía verle, y le sonrió. Fuera, el viento golpeaba las contraventanas y mecía las ramas de los árboles violentamente. La habitación estaba en penumbra y una mujer se acercó a su lecho para acariciarle el rostro. Él ya no podía sentir su caricia, ni ver su rostro, solo la del ángel.

miércoles, 21 de octubre de 2009

Refugio (microrrelato)

Fantasy Pictures, Images and Photos


Y decidió que en aquel momento necesitaba encerrarse en su propia torre, subir los mil escalones y entrar en esa sala a la que nadie más tenía acceso, para después cerrar la puerta con llave y sentarse a mirar el horizonte desde el ventanal... Se quedó a oscuras por un instante y escuchó la nada, el silencio. Ni siquiera podía oír su corazón, aunque sabía que estaba latiendo. Nada, tranquilidad. Silencio y oscuridad... Y fuera, las olas rompiendo contra los acantilados.

jueves, 1 de octubre de 2009

This i love, de Guns & Roses

Normalmente no soporto a este grupo, pero esta canción me gusta mucho, así que aquí la tenéis..





lunes, 21 de septiembre de 2009

First we take Manhattan, de Leonard Cohen

Descubrí a Leonard Cohen hace muchos años, gracias a mis padres, y hoy, que este poeta de la música, o este músico poeta, cumple años, le dedico esta canción.





sábado, 19 de septiembre de 2009

Lluvia (microrrelato)

raining Pictures, Images and Photos


Está sola en el despacho y se acerca a la ventana para ver como llueve.


Fuera, los coches se amontonan en la carretera que cruza la gran avenida y saturan con los pitidos cacofónicos la poca tranquilidad que quedaba en la ciudad. Está lejos de cualquier parque en el que alejarse de esos ruidos. De pronto se acuerda de muchas cosas, y piensa que el final está más cerca que antes, pero no lo suficiente... Y otra vez un nuevo problema, y de nuevo la frustración. A su espalda escucha pasos que recorren el pasillo, y que se pierden a lo lejos. "Mejor", piensa. Prefiere estar sola, y llorar en silencio.


viernes, 11 de septiembre de 2009

Víctimas del terrorismo: realidades que deben ser escuchadas

Esta mañana he estado en el Círculo de Bellas Artes en la presentación de un libro en el que se recogen los testimonios que algunas víctimas de atentados terroristas hicieron en la Juntas Generales de Guipuzcoa el día 1 de abril de 2009. El libro se titula Hablan las víctimas, una visión íntima. Era un día muy adecuado para presentar un libro así, siendo el aniversario del atentado del 11S.


Tengo que reconocer que el tema del terrorismo es uno de esos en los que no transijo que se justifique, mediante ninguna razón supuestamente histórica, ni de otra índole el hecho de haber matado a alguien. Nadie tiene derecho a asesinar, ni a insultar a las víctimas, a restregarles por la cara sus odios con desfachatez, y a seguir haciendo alardes de su desvergüenza delante de los familiares de alguien que ha sido asesinado a tiros, cuando salía a trabajar, o cuando estaba tomando algo con sus amigos, o sucohe ha salido volando por los aires delante de su familia.

Por eso, al leer los testimonios de algunos de ellos, como por ejemplo el de Sandra Carrasco, la hija de Isaías Carrasco, asesindo por ETA el 7 de marzo de 2008, pienso en lo difícil que debe de ser convivir en la misma ciudad con gente que justifica los asesinatos.


Nada lo puede justificar, ni las ideas políticas (si es que se pueden considerar así), ni un complejo de pueblo oprimido que padecen unos cuantos, que es tan indignante para el resto del país. Hoy, escuchando a Rafaela Romero, presidenta de las Juntas Generales de Guipuzcoa, durante la presentación del libro, he pensado en la valentía que tienen las personas que defienden la democracia frente a los que se empeñan en apoyar a los terroristas, desde allí, donde decir lo que piensas puede llevarte a la muerte.





miércoles, 9 de septiembre de 2009

Un universo paralelo (microrrelato)



Cuando abrió la puerta se encontró con una casa distinta a la que había dejado, hacía casi un mes. Se quedó inmóvil, junto a la puerta, con expresión de encontrarse perdida en un universo paralelo. Aquella había sido su casa durante años, ella la había decorado, había elegido los muebles y había vestido las paredes con cuadros.

Ahora estaba junto a la cocina, en la que se había pasado muchos ratos, y vio unos vasos nuevos, y más allá, en el salón, donde un día habían estado colgadas las acuarelas que ella se había llevado, no había nada. Le sorprendió que él todavía no hubiera intentado ni siquiera tapar los agujeros. En un rincón, un bolso que no era suyo, descansaba en el suelo, y cuando llegó a la habitación, encontró las camisas y los pantalones de él mezclados con ropa femenina, muy distinta a la que ella se ponía. "Así que ya viven juntos", pensó. Abrió la mochila que llevaba y rescató los recuerdos que habían quedado en un cajón, que contaban su historia de amor, y esos pendientes que le habían regalado para su cumpleaños, y las fotos que se había dejado para otro día, porque no podía cargar con más.

Lo guardó todo y volvió a fijarse en la ropa de esa chica, tan distinta a ella; dos mujeres de mentalidades opuestas. Se preguntó si él había estado enamorado alguna vez de ella, teniendo en cuenta que la nueva no se parecía en nada. "Es algo que no comprendo, ¿cómo puede haberse sentido atraído por dos personas tan distintas en algún momento? Y no solo no nos parecemos en el físico, sino en la forma de ser. Sí que debió de hartarse de mí, para buscar al polo opuesto..."

Decidió que ya había estado allí demasiado tiempo, y salió por la puerta sin mirar atrás. Con cada vuelta de la llave iba dejando más lejos el pasado, y cuando llegó a la calle, caminó hacia el metro, como había hecho tantas veces, durante años... y sintió amargura. Con lo difícil que había sido lograr el sueño de comprar la casa, y tenía que dejarla, y seguir en otro lugar.