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sábado, 6 de septiembre de 2008

La lluvia



Ha amanecido lloviendo, y eso me ha alegrado. Me gusta el olor del campo cuando cae un aguacero, el aroma de la tierra mojada, de las plantas en todo su esplendor. Echaba de menos esto. No me gusta le verano, ni el sol. Nunca me ha gustado en realidad. Yo no soy de gustos mediterráneos, sinceramente. Echo de menos la montaña, y ahora me viene a la mente el recuerdo de un chaparrón en La Besurta, en los Pirineos. Nunca me había mojado tanto. Mi único temor era que terminara en tormenta, y en la montaña una tormenta puede ser más que peligrosa, sobre todo a esa altura... Terminé tan mojada que la ropa se me pegó a la piel completamente (menos mal que no llevaba camiseta blanca). Después me moría de frío en pleno mes de julio.

En fin, que me gusta la lluvia. Seguro que a muchos les puede parecer raro, pero me da igual.

viernes, 5 de septiembre de 2008

Para mí

Hoy me he levantado en plan romántico, así que me dedico a mí misma este video de una de mis películas favoritas, Drácula, en la versión de Coppola. La música es de Meat Loaf, que también me gusta, así que mejor que mejor. Qué queréis, tengo el día sensible y como no tengo quien me dedique estas cosas, lo hago yo. Y además me alegro la vista con Gary Oldman... Con un vampiro así, yo pondría voluntariamente el cuello.

Tantos guapos...

Antes de irme a dormir (o intentarlo) no puedo evitar recordar un pensamiento que he tenido esta tarde. ¿Dónde estaban antes todos esos hombres tan guapos que veo por Madrid? O yo estaba ciega perdida, o han decidido salir todos a la vez a la calle, para que yo les mire cuando pasan por mi lado. No puedo evitarlo, es que me provocan...

jueves, 4 de septiembre de 2008

Un día duro



Un día duro; no solo por las agujetas que me duran desde ayer. No es que yo eligiera precisamente ponerme a entrenar con un hombre que pesa cuarenta kilos más que yo, es que me tocó con él.

Bueno, las agujetas pasan. Lo que no se va tan deprisa son los traumas de otro tipo. Muy mal día, sí señor, y no sé si mañana podré decir que ha sido mejor.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Caricias



Caricias que no vienen a ocupar mi piel de incógnito, invadiendo mi territorio; no hay manos que me recorran el cuello, y bajen por mi espalda. Todo lo que queda es un vacío que me duele en todo el cuerpo, y solo se oye el grito sordo de mi piel, que llora la soledad de quien se queda sin amor.

martes, 2 de septiembre de 2008

No estoy...



Y digo yo, ¿Qué he hecho para merecer este dolor de cabeza? Tengo que seguir escribiendo mi novela, y no estoy, no estoy... y tengo que estar, porque me están pidiendo que la termine. Tengo que seguir, y no me encuentro a mí misma. ¿Será el calor? Yo creo que sí, que no puede ser bueno, y menos para alguien como yo, que se iría a Noruega de cabeza o un lugar parecido. No me gusta el sol, ni sudar, ni meterme en el metro y notar el olor a humanidad que te pega como una bofetada en las narices.

Seguro que esta tarde me voy a pasear. Me relaja, me distrae de mí misma, me hace olvidar el verano tan desastroso que estoy viviendo. Espero que en la librería encuentren el Mabinogion, aunque con lo raro que es de encontrar, no se yo... Bueno, cruzaré los dedos, y si hay suerte, sérá genial. Por cierto, uno de los chicos de la librería me recordaba mucho a alguien que me gustaba hace tiempo. Qué cosas...

Quien quiera que sea



Esta noche me he preguntado varias veces por qué él dejó de quererme. De vez en cuando me da por ahí... Me han dicho que estoy haciendo el duelo, y que me iré acostumbrando. Y será verdad, seguro que sí, pero en estos momentos me fastidia terriblemente pensar que nadie está enamorado de mí. Podría coger el libro de Veinte poemas de amor y una canción desesperada, y leérmelo enterito, y no sería la primera vez que lo hago. Y podría adaptar a mí una frase que me sobrecoge, y decir yo ahora que en noches como esta le tuve entre mis brazos. Es el amor perdido; me doy cuenta que ya no le tengo, y lo asumo, y sueño con encontrar en alguna parte a un espíritu parecido al mío.
No sé si es por la hora (madre mía, qué tarde, no me había dado cuenta...), o porque mi novela me tiene demasiado enfrascada en las letras, pero hoy me siento muy cansada. Soñaré con que aparece él, ese hombre capaz de entender a una escritora complicada, como yo, y que hace algo impulsivo. Eso me encanta. Estoy harta de ser solo yo la impulsiva. Mañana seguiré escribiendo mi novela, seguiré enfrascada en mis personajes, y como siempre, soñaré con que me encuentro en un círculo de piedras, envuelta por la niebla, esperándole a él, quien quiera que sea...
P.D. Esto es exáctamente lo que me hace parecer rara a mi familia, que a estas horas se me ocurra esperar al hombre maravilloso en un círculo de piedras, envuelta en la niebla. Pero bueno, siempre tiene que haber alguien raro, y esa soy yo. Me gusta la niebla...